La accidentada relación de Bolivia con la República Popular China
Título: La complicada relación de Bolivia con China
En mayo de 2026, mientras Bolivia enfrentaba intensas protestas, el embajador chino, Wang Liang, permaneció en silencio ante la crisis. A pesar de los disturbios, celebró un foro económico en Tarija llamado “Bolivia, al mundo con China”. Las relaciones entre Bolivia y China han cambiado drásticamente desde la época de Evo Morales, con proyectos marcados por la corrupción y poca inversión.
Desde 2006, China tuvo un papel protagónico en Bolivia, vendiendo aviones, helicópteros y equipos tecnológicos. Sin embargo, hoy quedan menos de 20 empresas chinas operando en el país y muchos proyectos están paralizados. La incertidumbre y los problemas de cumplimiento han llevado a una disminución en la cooperación.
En el sector agrícola, las empresas chinas enfrentan desafíos para operar, mientras que en telecomunicaciones, Huawei ha cerrado oficinas, aunque ZTE sigue trabajando. En el ámbito minero, las grandes inversiones no se han concretado y en el sector litio, los contratos siguen sin ratificación.
La situación actual presenta oportunidades para Estados Unidos si logra ofrecer alternativas al Gobierno boliviano.
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